Una prueba de saliva podría diagnosticar el autismo 13/01/2009
Un equipo de científicos italianos de diversos institutos de investigación y universidades ha descubierto proteínas anómalas en la saliva de pacientes con autismo. Estas proteínas podrían proporcionar una clave acerca de las bases moleculares de este desorden.
Dicha clave se usaría en el futuro como biomarcador (sustancia utilizada como indicador de un estado biológico) para el diagnóstico de la enfermedad, explican los investigadores.
El autismo es un trastorno que deteriora la comunicación y la interacción social, causando un comportamiento restringido y repetitivo. Dado que no existe ningún test disponible actualmente para detectar la enfermedad, los especialistas buscan biomarcadores –como proteínas atípicas- en los fluidos del organismo de las personas que la padecen, para en un futuro poder diagnosticarla.
Los científicos italianos analizaron las proteínas de la saliva de 27 niños autistas y las compararon con la saliva de otros niños que no sufrían esta enfermedad. Encontraron así que al menos una de las proteínas analizadas, en 19 de los niños del primer grupo, presentaban niveles significativamente bajos de fosforilización, que es el proceso que posibilita que las proteínas funcionen con normalidad.
Más información pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/pr8004088
| Dieta para el cerebro Los beneficios de una alimentación balanceada alcanzan a todos los órganos del cuerpo, incluso al cerebro, el cual con dificultad podría realizar sus funciones si desde un principio no recibe los nutrientes necesarios que aporta una dieta equilibrada |
| Para asimilar el alimento intelectual y poder servirse de éste, el cerebro necesita cierta cantidad de nutrientes que pueden encontrarse en una dieta balanceada. Ciertamente, la facultad de aprendizaje, la concentración, la memoria, el rendimiento mental y hasta los estados de ánimo están ligados al consumo de ciertas sustancias contenidas en alimentos específicos. Desde luego, también es posible prevenir enfermedades a este nivel con una dieta adecuada, tal y como explica María Rita de Silva, nutricionista del Hospital Universitario de Caracas, quien afirma que aquellas personas que comen en exceso grasas saturadas tienen más posibilidades de ver afectada su irrigación cerebral y por lo tanto sufrir arteroesclerosis o accidentes cerebrovasculares. "Si bien el aspecto genético resulta un factor determinante, la alimentación influye en un alto grado en el buen funcionamiento del cerebro, sobre todo a largo plazo", explica. Ahora bien, si el aspecto nutricional es tan importante para gozar de una mente ágil y despierta por muchos años, entonces cabe preguntarse qué debemos comer y cómo. En este sentido no faltan las indicaciones de los especialistas.
Digestión cerebral Elizabeth Espinosa licenciada en nutrición que trabaja en el Urológico de San Román explica que después de la digestión los nutrientes contenidos en los alimentos pasan a la sangre y es de esta forma como logran llegar al cerebro para que el mismo pueda alimentarse. Tras atravesar la membrana hematoencefálica, los nutrientes son utilizados para la formación de neurotransmisores; es decir, los mensajeros químicos que acompañan a las señales eléctricas que pasan entre las neuronas. Espinosa señala que entre los muchos neurotransmisores que existen en nuestro organismo se han encontrado específicamente tres que regulan los procesos de aprendizaje y memoria e influyen en los estados de alerta: la acetilcolina, la norepinefrina y la serotonina. Estas sustancias, que están involucradas en procesos similares, tienen precursores diferentes, o para hacerlo más fácil, se forman a partir de otras sustancias específicas, las cuales se obtienen de la dieta. La colina y la fosfatidilcolina, por ejemplo, contenidas principalmente en el coliflor, el cambur, el bistek de carne, el hígado de res, el huevo y el maní, contribuyen con la producción de acetilcolina, que mejora específicamente los procesos cognoscitivos y de memoria, así como la respuesta en pruebas espaciales, de lenguaje o de asociación de pares. La norepinefrina, por su parte, se sintetiza a partir de dos aminoácidos, la L-tirosina y la fenilalanina. La primera y la más importante está presente sobre todo en las proteínas de origen animal y en todos los lácteos. En este caso se observa una asociación directa con los estados de alerta, por lo que si ingerimos alimentos ricos en estos aminoácidos será posible estar más despierto y tener una respuesta más rápida ante los estímulos. Por último encontramos que el aminoácido de nombre triptófano (también presente en proteínas tanto vegetales como animales) participa en la síntesis de la serotonina, la cual, al contrario de la norepinefrina, conduce a un estado de sedación, hace que la persona se relaje, provoca sueño y mejora el estado de depresión. Ahora bien, si por un lado es cierto que un aporte considerable de estas sustancias favorece la síntesis o formación de los neurotransmisores que influyen positivamente en el funcionamiento del cerebro, también es verdad que el orden en base al cual ingerimos los alimentos resulta un factor clave a la hora de buscar el mayor rendimiento mental posible.
Primero lo primero
En este sentido, explica Espinosa que si comemos primero las proteínas, éstas pasan a la sangre en forma de aminoácidos y van a los diferentes sitios de acción, que pueden ser músculos, órganos específicos o el cerebro. Este paso a los órganos está mediado por diferentes sustancias y si no se comen muchos carbohidratos (glucosa), la distribución se realiza de manera equitativa. Así es como la L-tirosina pasa al cerebro y se sintetiza la norepinefrina. Por el contrario, si se comen los carbohidratos primero, como éstos contienen una cantidad considerable de azúcar, se dispara la producción de insulina a fin de regular los niveles de azúcar en el cuerpo. Sucede que la insulina hace que los aminoácidos de la dieta se vayan al músculo, de modo que lo único que llega al cerebro es el triptófano, el cual al no tener competidores favorece la creación de serotonina, entonces la persona sentirá sueño. Para decirlo de otra forma, Espinosa pone un ejemplo: Si como primero arroz, pasta, pan o cualesquiera otros carbohidratos complejos, aumenta el nivel de azúcar en la sangre, de modo que aumenta la insulina y pasa lo referido anteriormente. Lo ideal para lograr buen rendimiento mental es comer primero la proteína (pollo, pescado, carne), porque así los aminoácidos pasan a la sangre, se van directo al cerebro y producen norepinefrina. "Ese es el proceso correcto para estimular el cerebro", concluye. Desde luego, no debemos olvidar otro punto importante como lo es la cantidad de comida a ingerir, porque si se come demasiado la mayor parte de la sangre se concentrará en el tracto digestivo a fin de ayudar a digerir y absorber los alimentos, y la irrigación a otras partes del cuerpo será menor, incluso en el cerebro. Por experiencia propia, Espinosa recomienda tomar de entrada una sopa de granos o comer en primer lugar la parte proteica claro que los granos se deben comer en cantidad limitada para que no caigan pesados. "Cuando no se consume ningún tipo de proteína en el almuerzo el rendimiento no es igual y en la tarde se tiene sueño. Sin duda, los granos o el pescado funcionan mucho más que un plato de pasta", comenta. Además del orden con el que ingerimos los alimentos, respetar los horarios de las comidas ayuda mucho en el rendimiento. Por ejemplo, un buen desayuno es fundamental, y si la diferencia de horas entre el almuerzo y la cena es considerable, se recomienda tomar una merienda.
¿Un cafecito? Ciertamente, la cafeína es un estimulante cerebral que induce estados de alerta mayores. En este sentido, declara Espinosa que hay estudios que indican que la respuesta intelectual de una persona que toma café es mejor que la de alguien que no lo hace. Sin embargo, como el café estimula la síntesis de catecolamina, que son los neurotransmisores que ayudan a mantener despierto al individuo, si éste se toma en exceso la persona duerme mal, se siente nerviosa, le tiemblan las manos y no responde adecuadamente porque tiene el sistema nervioso sobreestimulado. Por tal razón, Elizabeth Espinosa afirma que lo recomendable es tomar hasta dos tazas grandes de café al día, ya que así es posible mantenerse en un estado de alerta sin caer en excesos que pudieran hacer daño. Etapa crucial La nutrición en el período prenatal y los primeros cinco años de la vida de una persona es clave para el desarrollo de todo el organismo. Si los niños no son alimentados en forma adecuada el hecho influye gravemente en su crecimiento. Además, hay que tomar en cuenta que el número de neuronas que se tendrá por el resto de la vida se produce en los primeros años y cuando éstas mueren no hay posible reproducción. De igual modo, en la formación de los tejidos del cerebro influye la nutrición. Por este motivo una dieta balanceada en la infancia garantiza una buena capacidad de aprendizaje a futuro. No debemos olvidar que un niño mal alimentado es un niño distraído, al que a la larga le costará mucho estudiar. Alimentos para el cerebro Las proteínas contenidas en alimentos de origen animal, especialmente en el hígado y los mariscos, contribuyen con la regulación de la capacidad intelectual y del estado de ánimo. Algunos estudios demuestran que una dieta rica en carbohidratos (papas, arroz, harinas, leche, cereales) ayuda a calmar la ansiedad. Una buena dieta debe incluir un aporte adecuado de minerales en virtud de los beneficios que éstos ofrecen al organismo. El calcio, por ejemplo, interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos, el hierro influye en el rendimiento y en el transporte de oxígeno a las células, y el zinc parece estar relacionado con la actividad de los neurotransmisores. Para obtener calcio se debe ingerir leche y sus derivados, mientras que el hierro es posible encontrarlo en carnes, vísceras legumbres y frutos secos. Las ostras, crustáceos, carne de cordero y las leguminosas son alimentos ricos en zinc. Todas las vitaminas del complejo B son cofactores del proceso de producción de neurotransmisores, específicamente la B1 (carne de cerdo y levadura de cerveza), B6 ( melón, pollo y plátano) y la B12 (hígado, huevos y queso), esta última es muy importante para contrarrestar el estrés y fortalecer la agilidad intelectual. Por otro lado, otras investigaciones han demostrado que la vitamina C (cítricos, tomates, coliflor y pimientos) disminuye la posibilidad de sufrir cáncer cerebral sobre todo en la infancia. En este caso, los fumadores deben aumentar su consumo de vitamina C, ya que un fumador medio reduce el nivel de ésta en 20 por ciento y un gran fumador, en 40 por ciento |
Afectuosamente,Prof. Andrea
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https://healthlibrary.epnet.com/GetContent.aspx?token=a4c1f00b-d245-44f2-a90e-20b047f84a6a&chunkiid=195804
Una proteína del cerebro ayuda a tener recuerdos duraderos
Científicos estadounidenses y canadienses aseguran que una proteína llamada CREB desempeña un importante papel en indicar a las células cerebrales si almacenar o no los recuerdos.
En un informe del 20 de abril en Science, el hallazgo sugiere un nuevo método para preservar los recuerdos de los pacientes de enfermedad de Alzheimer u otros tipos de enfermedad y lesión del cerebro.
"Formar un recuerdo no es un acto consciente. El aprendizaje desencadena una cascada de sustancias químicas en el cerebro que influye sobre qué recuerdos se conservan y cuáles se pierden", afirmó en una declaración preparada Alcino Silva, investigador principal, profesor de neurobiología y psiquiatría de la Facultad de medicina David Geffen de la UCLA.
"Estudios anteriores han relacionado la proteína CREB con mantener los recuerdos estables. Sospechábamos que también tenía una función clave en canalizar las memorias a las células cerebrales que están listas para almacenarlas", explicó Silva.
Las pruebas con ratones mostraron que, de hecho, así era.
"Descubrimos que la cantidad de CREB influye sobre si el cerebro guarda o no un recuerdo. Si una célula tiene poco CREB, es menos propensa a guardar un recuerdo. SI la célula tiene mucho CREB, es más probable que lo almacene", explicó Silva.
Este hallazgo podría ayudar a mejorar el tratamiento.
"Al manipular los niveles de CREB de manera artificial entre grupos de células, podemos determinar dónde guarda los recuerdos el cerebro. Este método podría ser utilizado potencialmente para preservar la memoria en las personas que sufren de Alzheimer u otra lesión cerebral. Podríamos guiar los recuerdos hacia las células sanas y alejarlos de las células enfermas en las regiones moribundas del cerebro", especuló Silva.
Más información
La American Academy of Family Physicians tiene más información sobre la memoria y el envejecimiento.
Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare----------------------------------------------------------------------------------------------------------
http://www.tendencias21.net/La-diversidad-molecular-seria-la-clave-de-la-inteligencia_a2420.html
La diversidad molecular sería la clave de la inteligencia
Un estudio británico desvela la lógica subyacente a la complejidad de nuestro cerebro
La inteligencia no depende únicamente del tamaño del cerebro o del total de neuronas que contenga, sino también de la diversidad molecular en la composición de las sinapsis, según una investigación desarrollada por científicos británicos. El estudio de 600 proteínas presentes en las sinapsis de los vertebrados permitió descubrir que las sinapsis de los invertebrados sólo contaban con la mitad de ellas. Según los investigadores, esto significaría que existe una gran diferencia en el número de proteínas de las conexiones neuronales de las distintas especies, y que dicha diferencia sería lo que establecería el grado de capacidad de aprendizaje y de memoria. Por Yaiza Martínez.
entre las neuronas.
Las sinapsis son las uniones especializadas mediante las cuales las células del sistema nervioso se envían señales eléctricas entre ellas. Pero las sinapsis no son sólo simples “enlaces”, sino que funcionan como mini procesadores que permiten al sistema nervioso aprender y recordar.
La eficacia de las estructuras del cerebro humano no sería fruto, por tanto, sólo de su tamaño, sino que tendría su origen en los cada vez más sofisticados procesamientos moleculares de los impulsos nerviosos, que han permitido el desarrollo de animales con comportamientos progresivamente más complejos.
Esta investigación ha sido realizada dentro del Genes to Cognition Programe del Wellcome Trust Sanger Institute del Reino Unido, en colaboración con las universidades de Edimburgo y de Keele. Fue dirigida por Seth Grant, director de dicho programa de investigación.
Las proteínas marcan la diferencia
Según explica el Wellcome Trust Sanger Institute en un comunicado, el estudio de Grant y sus colaboradores ilustra cómo ha sido la evolución molecular del cerebro. Demuestra que ha habido dos oleadas de sofisticación aumentada (la primera hace algunos miles de millones de años y la segunda hace alrededor de unos 500 millones de años) en la estructura de los enlaces entre los nervios, que podrían ser el impulso que permitió evolucionar a los cerebros complejos, entre los que se incluye el de los humanos.
El número y complejidad de las proteínas habrían explosionado con la aparición de los animales moleculares. La segunda oleada habría ocurrido con la emergencia de los vertebrados. Las proteínas características de los vertebrados serían las que les habrían otorgado un abanico más amplio de comportamientos, incluyendo las funciones mentales más avanzadas.
Hasta ahora se ha creido que los componentes proteínicos de las conexiones nerviosas (de las sinapsis) son similares en la mayoría de los animales –desde los gusanos hasta los humanos-, y que es el aumento en el número de sinapsis en los animales más avanzados lo que permite pensamientos más sofisticados.
Según declaró Grant en dicho comunicado, la cantidad mayor o menor de nervios no es suficiente para explicar una potencia cerebral mayor. Según la investigación realizada por el científico y su equipo, la causa del grado de dicha potencia estaría en “la dramática diferencia que existe, entre las diversas especies, en el número de proteínas de sus conexiones neuronales”.
Modelo novedoso del cerebro
Los científicos señalan que este descubrimiento conllevaría a un modelo novedoso y simple que serviría para comprender los orígenes y la diversidad del cerebro y del comportamiento de todas las especies. Según los investigadores, se habría dado un paso adelante hacia la comprensión de la “lógica” subyacente a la complejidad de nuestro cerebro.
Para llegar a sus conclusiones, Grant y sus colaboradores estudiaron alrededor de 600 proteínas halladas en las sinapsis de los mamíferos. Posteriormente, y para su sorpresa, descubrieron que sólo un 50% de estas proteínas también se encuentran en las sinapsis de los invertebrados, y tan sólo el 25% de ellas en los animales unicelulares, que no tienen cerebro.
Por otro lado, la investigación demostró que algunas de estas proteínas implicadas en la emisión de las señales sinápticas, en el aprendizaje y en la memoria, se encuentran en la levadura, que es un hongo microscópico unicelular. En ella, las proteínas actúan respondiendo a señales recibidas del medio, generando tensión por la escasez de comida o por cambios en la temperatura.
Según Grant, “el conjunto de proteínas hallado en los animales unicelulares representa la antigua “protosinapsis” implicada en comportamientos simples”. Este conjunto de proteínas fue mejorado por la adición de nuevas proteínas con la evolución de invertebrados y vertebrados, y este hecho contribuyó al desarrollo de comportamientos más complejos en estos animales.
Como los chips
Uno de los principales logros obtenidos por los investigadores fue el de aislar, por vez primera, las proteínas de las sinapsis del cerebro de las moscas, lo que confirmó que los invertebrados poseen un conjunto más simple de proteínas que los vertebrados.
En el caso de los humanos, los científicos descubrieron que la expansión en las proteínas que se produjo en los vertebrados propició que éstas fueran utilizadas en la formación de las diferentes partes de nuestro cerebro, particularmente de las regiones especializadas, como la corteza cerebral o la médula espinal.
Según Grant, la evolución molecular de las sinapsis supondría un proceso similar al de la evolución de los chips informáticos: el incremento de la complejidad ha aumentado en ellos su potencia de procesamiento. Por tanto, animales con los “chips” más potentes pueden hacer mayor cantidad de cosas.
Así, las especies de invertebrados simples presentan un conjunto de formas sencillas de aprendizaje propiciadas por sinapsis molecularmente simples. Por el contrario, las especies de mamíferos muestran un amplio abanico de modos de aprendizaje, que son permitidos por sinapsis molecularmente muy complejas.
La evolución animal ha generado una amplísima gama de especies que incluyen desde los animales unicelulares a los multicelulares (invertebrados y vertebrados). En ellos, las sinapsis que forman las uniones entre sus células nerviosas están compuestas de muchas proteínas organizadas juntas en forma de procesadores de señales moleculares. De estas proteínas dependen tanto las funciones fisiológicas como el aprendizaje y la memoria de cada individuo.
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http://neofronteras.com/?p=495
El ejercicio de la madre influye en el feto
En un experimento realizado en ratones se ha comprobado que si la madre realiza ejercicio físico mientras que está preñada los fetos generan más neuronas.
De hecho los investigadores ya conocían el hecho de que el ejercicio en animales adultos aumenta la producción de nuevas neuronas en la región del hipocampo, región relacionada con el aprendizaje y la memoria. Pero ahora parece ser que el efecto pasaría a la descendencia.
El equipo de investigadores del centro de medicina molecular Max Delbruck en Berlín y dirigido por Gerd Kempermann puso a disposición de ratones hembra preñadas una rueda de ejercicio y éstas espontáneamente recorrían cada noche dos o tres kilómetros a pesar de que esto recortaba un poco el progreso su embarazo.
Para poder determinar el crecimiento de neuronas en los fetos los investigadores suministraron un marcador en forma de tinción mediante una inyección.
El ejerció de la madre durante la etapa fetal alteraba el desarrollo de nuevas neuronas en los fetos. A los tres cuartos del desarrollo fetal los fetos de madres que no tenían la posibilidad de usar una rueda de ejercicio tenían un 20% más de neuronas que los primeros. Pero al cabo de cinco semanas de desarrollo la situación se invertía y los ratones hijos de madres “deportistas” tenían un 40% más de neuronas en el hipocampo.
Al cabo de siete semanas la situación entre los dos grupos se igualó, pero según los investigadores ese temprano 40% de más podría tener un efecto a largo plazo.
El estudio fue publicado en PNAS y sugiere la idea de que las mujeres embarazadas que regularmente hacen ejercicio podrían estar promoviendo el crecimiento neuronal de sus fetos.
Los investigadores recuerdan que según otro estudio, esta vez estadístico y en seres humanos, sugería que los niños de cinco años hijos de madres que hacen ejercicio puntúan mejor en los tests de inteligencia.
Sin embargo, hay que ser cautos a la hora de considerar esta posibilidad. De hecho, los expertos no saben si las neuronas adicionales del hipocampo son o no buenas para el cerebro, aunque según algunos estudios son importantes para el aprendizaje.
Los investigadores además desconocen cómo el ejerció de la madre puede influir en el desarrollo del cerebro de los fetos. Una posibilidad es que la caída de neuronas en la etapa temprana se produzca para compensar la ulterior sobreproducción de las mismas más tarde. Otra posibilidad es que el ejercicio aumente la producción de proteínas que actúan como factores de crecimiento en la madre y que éstas crucen la placenta y afecten a los fetos.
Puede incluso que todo sea mucho más simple y que el ejercicio de la madre hace que esta esté más sana, promoviendo un buen desarrollo en su descendencia.
El efecto opuesto también ha sido observado cuando madres estresadas, tanto en ratones como en primates, disminuyen la producción de neuronas en el hipocampo en su descendencia. El ejercicio además dispara la generación de hormonas del estrés por lo que no está claro dónde está la diferencia entre un caso y otro.
Quizás, como casi todo en la vida, el punto intermedio sea probablemente el ideal. Un poco de ejercicio es bueno y mucho es demasiado y contraproducente.
En todo caso si este resultado se confirma la inteligencia, al menos la de los niños, no estaría determinada estrictamente por los genes y que no sólo la estimulación en su etapa infantil es importante, sino que incluso lo que pasa durante su etapa fetal también puede influir.
Este resultado podría sugerir además que quizás también una estimulación mental durante la etapa de embarazo puede influir al feto. Animales adultos colocados en jaulas con juguetes producen más neuronas que aquellos con jaulas vacías. Quizás este efecto pase también de madres a hijos.


