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We are a Spanish family. Our first daughter is from Guiyang (Guizhou) orphange Social Welfare Institue. Her adoptión was in January of 2002: Tao Mei Fang (Marimei) one year old. And our second daughter is from Nanchang (Jiangxi) Orphanage Ganzhou, in February, 2006. Her name Zhang Xiang Rou (Carla), twenty seven months old.

miércoles, 23 de junio de 2010

La "mala semilla", el "falso yo" y el período primal

 (Reflexiones sobre la adopción I)
"Muchas características que tradicionalmente se han considerado hereditarias son el resultado del ambiente vivido durante la etapa primal."

Por María Berrozpe*

Muchas veces he reflexionado sobre los dos tipos de paternidades: padres adoptivos versus padres naturales (o biológicos), hijos adoptivos versus hijos naturales. ¿Cuáles son las diferencias? ¿Cuáles las similitudes? ¿Cómo lo vivimos todas las partes? Se me ha ocurrido ir escribiendo estas reflexiones y compartiéndolas con vosotros. Esto me ayuda a sacar de mí pensamientos relativamente “amorfos” para ponerlos en palabras exactas que me ayudan a tener una idea clara de lo que pienso y siento. 



----------------- “La Mala Semilla”, el Falso “Yo” y el Periodo Primal ----------------------



Como hija adoptiva –adoptada a los dos días de nacer en el año 1970- he vivido la adopción de una manera muy diferente a como la viven hoy miles de niños varias décadas más tarde. Los cambios han sido, sin ninguna duda, para mejor. La adopción ha dejado de ser un tabú, algo que ocultar o, en el mejor de los casos, disimular. Hoy se reconoce el derecho de los hijos a conocer su situación de hijos adoptados, ya que existe una ley que obliga a los padres a dar esta información. Hoy, muchos padres adoptivos son los que se preocupan de conocer las circunstancias exactas en las que se produzco el nacimiento y posterior cesión de su hijo, para tener toda la información en la mano el día en que su hijo esté preparado para preguntar y querer saber. Hoy se reconoce que la separación de la madre natural ha dejado una huella - una herida primal - en el bebé adoptado, por pequeño que este fuera en el momento de la adopción. 

En mi época la adopción era la segunda opción cuando la pareja no podía concebir de manera natural. Cuando un hombre y una mujer se casaban, ser padres era algo automático y obligatorio. Las mujeres tenían que ser madres ya que para ello eran educadas desde su más tierna infancia. Cuando ese hijo tan deseado no llegaba, no había más opción que adoptar. Pero lo más deseable era que la adopción pasara lo más desapercibida posible: que el bebé llegara recién nacido y que pasara por natural a partir de ese momento y para el resto de su vida. Se suponía que no tenía que tener ningún recuerdo de su cambio de padres y por lo tanto, en el futuro no tendría ninguna curiosidad ni ninguna necesidad de saber o contactar con su familia biológica. 

Hemos de entender que en la época en la que se desarrolló esta actitud había un absoluto desconocimiento sobre la etapa primal del ser humano y su repercusión en la vida adulta. El término “periodo primal” lo acuñó Michel Odent en 1986 y se refiere a la etapa que cubre el periodo de desarrollo intrauterino, parto y primer año de vida extrauterina. Hasta el momento había una total ignorancia sobre el efecto que tendría esa etapa de nuestro desarrollo en nuestra vida adulta. 

Se pensaba que el bebé no sentía, no pensaba y no recordaba. Se llegó al extremo de operar a los bebés sin anestesia, convencidos de su incapacidad para sentir dolor. El bebé recién nacido se veía como una hoja en blanco, sin historia previa, que todavía necesitaría unos meses para convertirse en un ser  “racional”. Con esta filosofía y falta de conocimiento sobre el desarrollo físico y psicológico del ser humano en esta importantísima etapa de su vida, no es raro que la idea de “herida primal”, recientemente expuesta porNancy Verrier (en 1993 fue la primera edición de su libro The primal wound. Understanding the adopted child), hubiera sonado a cosa de locos. Para llegar a aceptar este concepto han hecho falta muchos estudios en neurología, psicología y biología del desarrollo. 

En este contexto, muchos de nuestros padres optaron por “ignorar” la adopción, llegando a extremos realmente absurdos, como en el caso de la típica pregunta en la consulta de un médico: “¿Tiene antecedentes de tal o cual cosa?” a lo que nuestros padres respondían sin ninguna duda “sí” o “no” dependiendo de sus propios antecedentes. Muchos padres incluso prefirieron no informar a sus hijos de su condición de adoptados: ¿para qué? No vieron ninguna necesidad. Muchos de estos hijos se han enterado de su condición de adoptados siendo ya adultos y por pura casualidad, como nuestro Enrique Vila. Otros lo hemos sabido siempre, pero hemos sentido esa necesidad de disimular nuestra condición, como si fuera algo “no tan bueno” como ser “hijos naturales”. Por mucha naturalidad que nuestros padres han intentado mostrarnos cuando hablábamos del tema o preguntábamos, siempre hemos sentido que no era algo de lo que ellos quisieran hablar, que se sentían incómodos, que mejor callar, olvidar y hacer como si no existiera. 

¿Qué consecuencias tiene esta actitud? La principal, bajo mi punto de vista y por mi propia experiencia, es la creación del “falso yo”, perfectamente explicado por Nancy Verrier en su libro The primal wound. El adoptado necesita crear una personalidad que le permita integrarse sin problemas en su familia adoptiva. Aprende a camuflarse: hace suyos características y deseos que no lo son. Todos los hijos pasan una etapa de “diferenciación” natural y deseable, en su proceso hacia la independencia. En nuestro caso, por lo menos en el mío, intenté anular esta necesidad de “diferenciación” respecto a mis padres por el miedo a que mis diferencias pusieran en evidencia esa “gran verdad oculta” subyacente y dormida en mi interior que era mi desconocido origen biológico. Pero los humanos no somos camaleones y asfixiar así una personalidad tiene un precio.

Uno de los problemas principales está en la interpretación de todo el comportamiento conflictivo del hijo adoptado como consecuencia de su origen biológico y de su condición de adoptado. Esta interpretación no sólo la hacen los padres o la familia adoptante en general sino, principalmente, la hacemos los propios hijos. De esta manera se crea un sentimiento de vergüenza y culpa totalmente desproporcionado a la acción que lo genera. Ciertamente, parte del comportamiento “conflictivo” del hijo adoptado será consecuencia de todas las circunstancias que han rodeado la adopción, pero una gran parte será, simplemente, normal. Y la parte que es consecuencia de su condición de adoptado no lo será tanto por su herencia genética sino por el trauma de la separación - la herida primal al la que se refiere Nancy Verrier – y/o el estrés en el útero materno al que estuvo sometido como consecuencia de ser el producto de un embarazo no deseado, y/o las condiciones en las que tuvo que vivir hasta llegar a los brazos de su familia. Precisamente, los bebés adoptados nada más nacer, somos los que más hemos sufrido con esta mentalidad de determinismo biológico porque se ha ignorado completamente el efecto que el periodo primal tuvo en nuestro desarrollo, dejando como único responsable de nuestras características personales a la herencia genética. 

A raíz de mi propia maternidad empecé a sumergirme en la nueva línea de investigación que suponía el periodo primal del ser humano. Estudios como el de Huttunen et al (Huttunen MO, Niskanen P. Prenatal loss of father and psychiatric disorders. Arch Gen Psychiatry 1978 Apr;35(4):429-31) que demostraban que un factor estresante afecta más al ser humano en su periodo intrauterino que en su primer año de vida extrauterina, llamaron fuertemente mi atención. Descubrí otros trabajos que demuestran el impacto de un embarazo no deseado en el feto y el posterior desarrollo de una psicopatología (Myhrman A, Rantakallio P, Isohanni M, et al. Unwantedness of a pregnancy and schizophrenia in the child. Br J Psychiatry. 1996 Nov;169(5):637-40), o el impacto que tiene la depresión durante el embarazo en el comportamiento social del feto en su vida adulta (Maki P, Veijola J, Rasanen P, et al. Criminality in the offspring of antenatally depressed mothers: a 33-year follow-up of the Northern Finland 1966 Birth Cohort. J Affect Disord 2003 May;74(3):273-8). Con estos y otros muchos estudios, ha quedado demostrado que el desarrollo del cerebro de una persona está fuertemente influenciado por el estado anímico de su madre durante el embarazo. 


Se ha demostrado que la tendencia a desarrollar comportamientos antisociales y enfermedades como la depresión o la esquizofrenia, puede venir determinada no sólo por los genes (aunque, en ciertos casos, también) sino por el ambiente intrauterino en el que se desarrolla el feto. Muchos son estudios relativamente antiguos, pero ha hecho falta que alguien los recopile y los ponga en perspectiva para que podamos tener una idea general de un tema que ha sido sistemáticamente infravalorado durante años: la salud primal y su repercusión en la salud del ser humano adulto. (Si estáis interesados sobre el tema os remito a esta página web donde Michel Odent hace una interesante recopilación de estudios sobre salud primal en diversos ensayos). Creo que todos estos descubrimientos son especialmente importantes para nosotros porque podemos asumir que nuestra gestación ha sido - cuanto menos - problemática ya que, o bien somos hijos no deseados, o bien fuimos gestados en unas condiciones estresantes para nuestras madres biológicas. 

Pero el periodo primal no concluye con el desarrollo intrauterino. Michel Odent da especialmente importancia en sus escritos a la influencia que el parto, su evolución y su medicalización, tienen a largo plazo en la salud del ser humano (Michel Odent, The long term consequences of how we are born. Primal Health Research. A New Era in Health Research. Summer 2006. Vol 14, Nº1). Si un parto natural no intervenido es de por si difícil (en las condiciones que se han dado y se dan en nuestra sociedad en los último siglos), en nuestro caso (bebés cedidos tras el parto) es prácticamente imposible. 

Sólo tras parir a mis hijos he sido capaz de comprender un poco el trauma terrible que supone para una mujer parir a un bebé del que no será madre. Yo, gran defensora del parto extático, del parto como una experiencia sublime y única en la vida de una mujer, no puedo más que pensar que el parto de nuestras madres naturales debió de ser el infierno en la tierra porque en esas circunstancias sólo hay un sentimiento que predomina: dolor, dolor y más dolor. Si a eso añadimos el intervencionismo absurdo (como el hecho de dormir a la madre (sólo) en el momento del expulsivo para que no viera a su bebé) y el manejo duro e impersonal que sufrimos tras el nacimiento -privándonos de nuestra madre natural de manera brusca y definitiva- a la luz de las teorías de Odent, Chamberlain, Gerhard o Gutman, no podemos ignorar el efecto que todo esto ha podido tener en nosotros y en nuestro desarrollo posterior. 

Según Odent, durante gran parte de la historia reciente de la humanidad el ser humano ha interferido en el momento justo después del nacimiento interrumpiendo toda la cascada hormonal que permite un “enamoramiento” entre madre e hijo y que determina, no sólo el apego instintivo de la madre por su bebé, sino también la capacidad de amar (amar al otro y amarse uno mismo) que tendrá en el futuro el bebé recién nacido. De esta manera se han conseguido individuos más agresivos y capaces de competir en sociedades cada vez más agresivas ( Michel Odent. La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad. Textos escogidos de Michel Odent, Ed. Obstare, 2007). 

¿Qué repercusión puede tener todo este conocimiento para nosotros, hijos adoptados, bebés cedidos o abandonados? En primer lugar cuestiona claramente el determinismo biológico y esa creencia popular tan arraigada de “la mala semilla”. Incluso muy recientemente, amigos con los que he tocado el tema de la adopción, expresaban su preocupación de que el bebé adoptado tuviera una genética desconocida y potencialmente “mala”. Creo que todos estos estudios demuestran que muchas características que tradicionalmente se han considerado hereditarias, de hecho son el resultado del ambiente vivido durante la etapa primal.

¿Cuál es la diferencia? Pues que una cosa es pensar que un ser humano es intrínsecamente “malo” y otra muy diferente es ver que un determinado ambiente lo ha empujado a ello. Esto último deja la puerta abierta para producir un cambio, por mucho que un determinado ambiente “negativo” haya configurado las conexiones neuronales de una determinada manera, o haya desarrollado más o menos determinados centros cerebrales. Pongamos un ejemplo: un bebé adoptado que es realmente difícil: llora continuamente independientemente de lo que sus padres intenten hacer para calmarlo. Si la madre piensa que su hijo es así porque su madre biológica es una persona “problemática” y el bebé lo ha heredado, se siente absolutamente incapaz de cambiar una situación a la que el determinismo biológico hace imposible cualquier solución. Es posible que el niño ya quede tildado de “difícil” para el resto de su vida y que todo su comportamiento se interprete desde el punto de vista de “la mala semilla”. 

Si en lugar de eso ella sabe que su bebé está exteriorizando el dolor que sufrió durante un embarazo no deseado y estresante, o en un parto traumático, o durante el abandono en el orfanato, o debido a la separación de su madre de acogida temporal, sabe que puede hacer algo por su hijo. Puede cogerle, quererle, trasmitirle su amor y su seguridad. Sabe que lo que ella haga tiene una consecuencia positiva en su hijo y, sobretodo, que puede contrarrestar esas primeras experiencias negativas de su pequeño. Sabe que, si bien el cerebro de su hijo sufrió durante su desarrollo las consecuencias de un periodo primal “estresante”, puede redirigir este desarrollo, desarrollo que sigue produciéndose porque los seres humanos somos los más plásticos de todos los mamíferos y nacemos prematuros precisamente para poder aprender, más que ninguna otra especie (Sue Gerhardt: El amor maternal. La influencia del afecto en el desarrollo mental y emocional del bebé, Ed. Albesa, 2008). Saber que su hijo no está determinado a ser conflictivo sino que un determinado ambiente le obliga en este momento a ser conflictivo, conlleva una gran diferencia a la hora de enfrentar el problema.

Desgraciadamente, la teoría de “la mala semilla” pertenece a una de las leyendas populares más arraigadas hasta nuestros días (aunque muchos al leerme ahora pongáis cara de “noooo, yo no creo eso”). Numerosos ejemplos en la literatura clásica (como Oliver Twist de Charles Dickens) o diferentes películas, mayoritariamente de terror (como La mala semilla del director y productor Mervyn LeRoy), han perpetuado esa idea del bebé que nace malo porque sus padres o antepasados son malos. Un pensamiento inconsciente que nos ha afectado a todos los adoptados en mayor o menor medida, condicionando nuestro desarrollo. 

Afortunadamente la ciencia apunta en sentido contrario: Si bien es cierto que hay patologías claramente hereditarias y relacionadas con mutaciones en uno o varios genes, en la gran mayoría de los casos de comportamientos conflictivos y/o antisociales no es así. La selección natural no puede crear seres humanos “malos” porque esto iría en contra de su supervivencia individual y de la propia especie. La maldad no está inscrita en nuestros genes. Pero un determinado ambiente puede condicionar a un ser humano desde el mismo momento de su concepción a tener determinados problemas de salud físicos y mentales, a la vez que puede incrementar la probabilidad a que desarrolle comportamientos antisociales. Lo bueno de este punto de vista es que deja abierta una puerta al cambio y a la sanación, de manera que nuevas influencias positivas pueden compensar las anteriores negativas. 

¿Y como nos influye este conocimiento a nosotros, hijos adoptados? ¿Cuántos no hemos pensado en algún momento que la tristeza, ansiedad, rabia, odio…  y todo el arsenal de sentimientos negativos que hemos sentido en nuestras vidas no eran producto de unos genes o de una naturaleza “mala”? ¿Cuántos no hemos pensado que tal vez nuestros padres biológicos no eran de la misma “calidad” que los adoptivos, y por lo tanto nosotros tampoco estaríamos a la altura de nuestra familia? ¿Cuántas veces nos hemos sentido obligados a esconder todos los sentimientos negativos, todos esos comportamientos conflictivos porque los achacábamos a nuestros orígenes biológicos y no al desarrollo normal de una persona o a la expresión de un dolor verdadero y genuino que debe de ser reconocido? 

Todo lo que he aprendido sobre salud primal me ha abierto los ojos y ha dado sentido a una gran parte de mi vida. Empecé a profundizar en el tema por mis hijos, pero al final la gran beneficiada por esto conocimientos soy yo misma porque me ha reconciliado con una parte de mi misma que trataba, infructuosamente, de sofocar. Para la mayoría de nosotros, nuestros padres han sido unos padres maravillosos pero, como bien dice María Barbon, ni han podido ni han sabido (porque nadie les ayudó ni les enseñó) ser buenos padres adoptivos. 

Afortunadamente para las nuevas generaciones de adoptados, la mentalidad de la sociedad está cambiando. Desgraciadamente todavía quedan rescoldos de la vieja mentalidad determinista, como bien se ve en numerosas anécdotas que cuentan los padres adoptivos en la página de FB del grupo Sí, es negro/chino; sí, es mi hijo… y sí, me estás tocando los cojones, anécdotas que aunque en su mayoría hacen reír, también dan mucho que pensar. 


Pero los nuevos padres adoptivos están mucho mejor preparados y se enfrentan a su maternidad/paternidad de una manera más abierta y sana. En muchos casos, la maternidad/paternidad adoptiva ya no es una mera sustituta de la biológica. Los padres adoptivos ya no sienten esa necesidad de equiparar su maternidad/paternidad con la maternidad/paternidad biológica como si esta última marcara un nivel al que la primera debe llegar (de lo que sea ese nivel). Ahora, cada vez más, la adopción es otra opción para formar una familia, con unas características propias que no se intentan ni ignorar ni obviar. Esto juega claramente a favor de los hijos, que podrán expresar abierta y totalmente su naturaleza, sus sentimientos y sus conflictos sin vergüenzas ni sentimientos de culpa. 

Pero todavía no todo es de color de rosa. A mi entender, la legislación actual todavía ignora la importancia del periodo primal en la vida de una persona. Ciertamente poco pueden hacer para mejorar el estado psicológico de una mujer embarazada que ha decidido dar a su hijo en adopción (aunque todos los esfuerzos en mejorar las condiciones de estas mujeres, sobretodo en cuanto a la aceptación social de su decisión, serían bien recibidos). Pero todavía se puede hacer mucho para que los bebés recién nacidos estén cuanto antes en brazos de sus padres definitivos. Ya se que es muy difícil. Compaginar el derecho del bebé a permanecer con su madre biológica, con su derecho a estar cuanto antes con una madre que le desee y le quiera y le dé las condiciones necesarias para crecer sano en todos los aspectos, cuando la madre biológica no quiere o no puede, parece casi imposible. Pero habrá que hacer un gran esfuerzo. Porque hoy en día miles de bebés se pasan sus primeras semanas o meses de vida en familias de acogida y, cuando ellos ya han establecido el vínculo con su cuidador (tan fundamental para su supervivencia), son entregados a la familia definitiva, lo que debe de suponer un trauma terrible que hoy por hoy se ignora. Y porque miles de niños crecen en centros para menores ante la imposibilidad de la ley de quitar la custodia a unos padres que en realidad no se ocupan de ellos, por lo que sea, eso aquí da igual, pero lo que debe primar es el bienestar de los niños. 

  
*María Berrozpe










¿Cuánto me quieres? ¿Más que...? ¿Tanto como...? ¿Menos que...?

                                                (Reflexiones sobre la adopción II)







Por María Berrozpe**


Hace unos años, a raíz del nacimiento de su primera hija, un viejo amigo me comentaba que si no fuera porque la pequeña llevaba sus genes, no aguantaría las noches que le daba. Yo le dije que yo no llevaba los genes de mi padre, pero que él se había pasado muchas noches de mi primera infancia paseando conmigo en brazos, pasillo arriba/pasillo abajo, hasta que me quedaba dormida. Él me contestó que yo no podía saber si mis padres me querían tanto como si hubiera sido hija biológica. Que eso era algo que nunca sabría. Que yo sí les quería a ellos porque no tenía a nadie más, pero que ellos hubieran querido más a un hijo biológico. Me diréis que, con este tipo de amigos, ¿quién necesita enemigos? Pero yo conozco las circunstancias personales de este viejo amigo y por eso ni me ofendieron, ni me dañaron sus palabras. En cualquier caso fue sincero y puso sobre el tapete unas palabras que más de uno piensa pero nadie se atreve a decir.


Seamos sinceros: generalmente la adopción es la segunda o tercera opción para tener hijos. Ciertamente, hoy en día me estoy encontrando muchas parejas que tienen una visión más “igualitaria” de la adopción como medio para formar una familia y la encaran como la primera opción, o una opción al mismo nivel que la paternidad biológica. Pero esto no es lo más común. La paternidad biológica suele ser lo más deseable, hasta el punto de someterse a verdaderas torturas con tratamientos para conseguir una fecundación “in vitro” o incluso llegar a “alquilar” el vientre de otra mujer que geste su propio hijo biológico (o debería decir “genético” porque en este caso entra en juego una mujer embarazada que es la “madre biológica”, sea o no sea la generadora del óvulo fecundado). Muchas parejas, cuando llegan a los procesos de adopción, llevan años de sufrimiento, dolor y desencanto. En este caso ¿qué encuentra el niño que pasa a ser su hijo? Se dice que somos los hijos más deseados ¿es cierto? Ellos desean con locura ser padres pero, ¿nuestros padres? O ¿los padres de su propio hijo biológico?


Preguntas duras que seguro que han pasado por nuestras cabezas de niños adoptados. Da miedo hacérselas. Da miedo abrir la caja de Pandora para mirar dentro y sumergirse en todos los sentimientos que conlleva esta situación.


¿Me quieren mis padres tanto como si me hubieran parido? Muchos padres adoptivos contestáis: “incluso más”. Yo personalmente eso no me lo creo. No se puede querer más de lo que se quiere a un hijo, a cualquier hijo. Yo no me imagino queriendo a mi hijo mayor más que al segundo, ni al segundo más que al tercero, ni a ninguno más que a uno adoptado. Les quiero “hasta el infinito” y ya está. ¿Los querría menos si no los hubiera parido? No , de eso estoy segura. Si ahora me viene un fulanito y me dice: señora, mire, le cambiaron a su bebé en la maternidad y este no es su hijo. Bueno, pues lo siento en el alma pero SÍ es mi hijo y no me separan de él ni con una grúa. Entonces ¿se quiere a un hijo adoptado como a uno biológico? Pero ¿acaso quiero igual a cada uno de mis hijos? ¿Qué significan ese “cómo” y ese “igual”?


Intentemos analizarlo y para eso me voy a uno de los momentos más importantes de mi vida: el día que vi una puntito positivo en mi primera prueba de embarazo. Ese día se cumplía uno de mis sueños: el de ser madre. Era un hijo deseadísimo, que nos había venido fácilmente, sí, pero no por eso menos deseado o valorado. Desde ese momento empecé a quererlo. Durante nueve meses lo incubé dentro de mí, lo imaginé y lo amé. Llegó el día en que nació, en un parto largo y difícil con epidural y oxitocina sintética. ¿Qué le dije?: “Hola cariño, soy mamá….. ayyy!!! pero que feito eres!”. Y es que el bebé rosado y redondito que tenia en mi cabeza no cuadraba con aquella ranita larguirucha, azulada y con cabecita de marciano. Me costó sentirlo mío.


Siguiendo mi costumbre, haré de nuevo referencia a los estudios que Michel Odent ha recopilado en su banco de datos sobre salud primal. Basándome en ellos, puedo suponer que posiblemente fue la oxitocina sintética que utilizaron para acelerar mi parto la que, al inhibirme la oxitocina natural, evitó toda la cascada hormonal necesaria para que me “enamorara” de mi bebé nada más nacer. El caso es que lo miraba y no sentía ese amor arrebatador que me había imaginado que iba a sentir por él. Sólo me sentía extenuada y con ganas de irme a mi cama. Y durante las horas siguientes, no sentí ninguna necesidad de cogerlo en brazos o darle el pecho. Estaba como alucinada y simplemente miraba a esa criatura que acababa de salir de mi cuerpo.


En cambio, con los dos siguientes fue muy diferente: en estos casos no hubo oxitocina sintética, sólo hormonas naturales. Sobretodo con el tercero, que fue mi parto soñado. Cuando vi al bebé que Carolina (mi comadrona) había dejado entre mis piernas, pensé que era la criatura más impresionante, maravillosa, milagrosa y amada del universo.


Por lo tanto, basándome en mi experiencia y en los estudios recopilados por Odent, puedo deducir que la preparación hormonal natural en mi organismo durante los dos partos siguientes (no intervenidos) me predispuso para enamorarme instantáneamente de mis bebés ese primer momento tras el nacimiento. Y a la larga ¿Qué influencia tuvo? ¿Quiero más a mi hijo pequeño que a mi hijo mayor? Absolutamente NO. A la larga el amor se desarrolló y llegó “al infinito” en los tres casos. Cierto que me costó un poco más sentir mío a mi primer hijo, que tuve más problemas con la lactancia (ya que no me lo puse al pecho en esa primera hora tras el parto, sino casi 24 horas más tarde) y que necesité más días para “conectar” con él que con el tercer bebé (lo que también se puede explicar porque con el primero no tenía experiencia y con el tercero sí). Pero parece evidente que, a largo plazo, el amor maternal en los humanos es independiente de esa cascada hormonal que se da durante el nacimiento y determina absolutamente el instinto maternal en el resto de mamíferos (Hasta el punto de que si se interfiere en el proceso, las madres mamíferas ”no racionales” rechazan y abandonan a sus crías hasta dejarlas morir).


Entonces ¿cuál es la clave en los humanos para amar a nuestros hijos? A diferencia del resto de mamíferos, nosotros tenemos un neocórtex que domina sobre partes más primitivas de nuestro cerebro, de manera que nuestro comportamiento no está absolutamente determinado por nuestros instintos. Para mí, la clave del amor maternal en las mujeres (y no hablo de los hombres porque yo no se lo que podéis sentir vosotros, pero una frase que acabo de leer en un post y que dice: "Los hombres siempre adoptamos. Mi primer contacto con mis hijos fue cuando me los pusieron en brazos", me da una idea) está en saber que esa criatura tan pequeña e indefensa es TUYA y depende de ti. Eso, junto con el deseo sincero y profundo de ser madre, activa nuestro antiguo y animal “instinto maternal” permitiendo que se desarrolle en nosotras ese “amor hasta el infinito” que sentimos por nuestros hijos (paridos y adoptados).


Pero ¿qué ocurre con la herencia? ¿Está en esta pregunta el “kit” de la cuestión? Porque tu hijo biológico va a tener la mitad de tus genes (y la otra mitad de tu pareja) y eso lo vas a ver en mil detalles como su nariz, o su pelo, o sus andares o su temperamento. Seamos sinceros, ya lo dice Joan Manuel Serrat: “a menudo tus hijos se te parecen, así nos dan la primera satisfacción” (de “Esos locos bajitos”).  Nos encanta ver trocitos de nosotros en ellos. Por eso muchos padres adoptivos buscan y encuentran similitudes, y les encanta cuando les dicen que su hijo se les parece en tal o cual característica. Y a los hijos también nos gusta parecernos a nuestros padres. A mí me encanta que me digan que tengo el genio de mi madre o que soy tan buenaza como mi padre. De niña decían que era igualita a mi tía (y madrina) Julia, que tenía sus mismos ojos.


Lo cierto es que cuando crías un niño éste se te va a parecer, incluso físicamente. En una telenovela que vi hace años, un padre adoptivo (cuya hija acababa de enterarse de que no era su padre biológico) decía: “no tendrás mis ojos pero tendrás mi mirada, no tendrás mi boca pero tendrás mi sonrisa”. Pensé que era cierto. Al fin y al cabo los seres humanos somos los que nacemos más prematuramente entre los mamíferos y eso nos da una oportunidad única: la de “aprender”. Durante nuestro desarrollo aprendemos de nuestros padres más que ninguna otra especie. Nacemos con una genética determinada, eso es cierto, pero la manera en que nos hemos desarrollado (y se han expresado esos genes) depende de nuestro ambiente mucho más que en el resto de mamíferos. Así que ni es exagerado ni forzado decir que nos parecemos a nuestros padres, porque nos parecemos realmente. A diferencia del resto de animales (*), los seres humanos no sólo transmitimos una herencia genética, sino también una herencia cultural, y creo que esta última, a la larga, acaba teniendo mucho más peso que la primera, ya que determina en gran medida la expresión de la primera. Cuando un hijo adoptado llega a adulto, creo que no es inexacto decir que ya tiene muchas más características debidas a la herencia cultural de sus padres adoptivos que a la herencia genética de sus padres biológicos.


En cualquier caso, la realidad es que nuestra herencia genética no viene de nuestros padres y creo que todos los adoptados tenemos ciertas características que no acaban de “encajar” del todo con nuestra familia y en concreto con nuestros padres. Esto es especialmente evidente con las adopciones interraciales, pero incluso en las adopciones intrarraciales se nota. En general las más evidentes son las características físicas porque son las menos influenciadas por el ambiente: somos más morenos o más rubios, o más altos o más bajos, o nuestras facciones son claramente diferentes.


Pero también hay características que conciernen a nuestro temperamento claramente determinadas por nuestros genes. Eso no es un problema por sí mismo.Al fin y al cabo los hijos biológicos tampoco son clones genéticos de sus padres. El problema es vivirlo como algo negativo. Si a los padres les afectan e intentan ignorarlas, o las ven como algo amenazador y negativo, el hijo también lo hará y se avergonzará de ser como es. Intentará camuflarse inventando ese “falso yo” que se parezca más a su familia adoptiva. No se da la oportunidad a sí mismo de ser como es y de adaptarse desde ese “yo” verdadero. Tal vez esta idea no sea del todo consciente pero está ahí. Algunos adoptados hemos pasado por la fase de intentar parecernos todo lo posible a nuestra familia porque creíamos que así hacíamos felices a quienes más queríamos en el mundo: a nuestros padres. 


Y la pregunta que tanto miedo nos da hacernos: ¿pero condiciona realmente esta falta de consaguinidad el amor de nuestros padres? ¿Nos quieren menos porque no llevamos su ADN? Y, si nos parecemos más, ¿nos quieren más?


Es evidente que en el mundo de los mamíferos no humanos sí es así, hasta el punto de que en diversas especies – como gorilas y osos - los machos matan a las crías de otros machos para acoplarse con la madre y dejarle su propia descendencia. Pero nosotros somos humanos. Ya he comentado anteriormente que no me imagino cambiando el amor que yo siento por mis hijos, si de repente me dijeran que no son mis hijos naturales. Imposible. El amor que siento por ellos es tan inmenso, tan profundo, tan “infinito”… totalmente imposible de saber cómo es hasta que te toca sentirlo. Durante mi primer embarazo no tenía ni idea de que iba a sentir algo tan fuerte por mi hijo. Y en el segundo embarazo me parecía imposible poder querer al segundo bebé como quería ya al primero. Pero evidentemente pude. Desde luego esa frase que dice que “el amor es lo único que cuando se divide toca más a cada parte” tiene toda la razón.


No sé si existen estudios que comparen la maternidad/paternidad biológica y adoptada en cuestiones de amor. Por mucho que los estudios en salud primal demuestren la importancia del parto natural en el enamoramiento entre madre e hijo, o en la capacidad de amar del hijo, no se pueden ignorar los sentimientos de millones y millones de padres y madres por sus hijos, hijos adoptados o nacidos en partos no naturales o cesáreas. No, en este caso sólo me puedo basar en lo que yo siento y en mi propia experiencia. Mi experiencia me dice que no me puedo imaginar a mis padres queriéndome más de los que me quieren, ni queriendo a un hijo natural más de lo que me quieren a mí. Se que me quieren “hasta el infinito”, me lo han demostrado toda mi vida, y me lo demuestran cada día. Un amor que sólo tiene un “rival”: el amor que sienten por sus nietos, por mis hijos. Seguramente mis padres nunca hubieran adoptado de haber podido concebir, pero una vez que me adoptaron me amaron “hasta el infinito” como yo amo a mis hijos, como todos los padres deberían amar a sus hijos (y afortunadamente, la mayoría hacen).


Desgraciadamente existen madres y padres que no aman a sus hijos, pero desde luego no depende de la consaguinidad porque, precisamente, creo que se ven más casos de desamor relacionados con padres y madres naturales que con padres y madres adoptivos. Estoy convencida de que mucha gente que piensa que sería incapaz de querer a un hijo adoptado con la misma intensidad que quiere a uno natural, lo dice desde el desconocimiento. No te puedes imaginar lo que vas a querer a tu hijo hasta que lo tienes en brazos y esto es aplicable a los hijos naturales y biológicos. Creo que si a estas personas les ponen un bebé/niño en brazos y les dicen: a partir de ahora depende de ti, es tu hijo/hija, sólo entonces verían que no tenían razón, y que el amor por esa criatura va a llegar a donde tiene que llegar: hasta el infinito.


Hace aproximadamente 40 años (uff, 40!) una enfermera me puso en brazos de mi madre a los dos días de nacer. Mi madre y mi padre se abrazaron y lloraron juntos. Desde entonces me sintieron suya y como tal me amaron y me aman. Yo no tengo ninguna duda.




(*)Aunque muchas especies también tienen capacidad de apredizaje y una cierta transmisión de conocimientos de padres a hijos, no llega, ni de lejos, al nivel de los humanos.


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(**) María Berrozpe es madre de tres hijos, doctora en Ciencias Biológicas, monitora de La Liga de la Leche, y colaboradora de Tenemos Tetas. 



19 de junio de 2010


La "mala semilla", el "falso yo" y el período primal

(Reflexiones sobre la adopción I)


"Muchas características que tradicionalmente se han considerado hereditarias son el resultado del ambiente vivido durante la etapa primal."


Por María Berrozpe*


Muchas veces he reflexionado sobre los dos tipos de paternidades: padres adoptivos versus padres naturales (o biológicos), hijos adoptivos versus hijos naturales. ¿Cuáles son las diferencias? ¿Cuáles las similitudes? ¿Cómo lo vivimos todas las partes? Se me ha ocurrido ir escribiendo estas reflexiones y compartiéndolas con vosotros. Esto me ayuda a sacar de mí pensamientos relativamente “amorfos” para ponerlos en palabras exactas que me ayudan a tener una idea clara de lo que pienso y siento.






----------------- “La Mala Semilla”, el Falso “Yo” y el Periodo Primal ----------------------




Como hija adoptiva –adoptada a los dos días de nacer en el año 1970- he vivido la adopción de una manera muy diferente a como la viven hoy miles de niños varias décadas más tarde. Los cambios han sido, sin ninguna duda, para mejor. La adopción ha dejado de ser un tabú, algo que ocultar o, en el mejor de los casos, disimular. Hoy se reconoce el derecho de los hijos a conocer su situación de hijos adoptados, ya que existe una ley que obliga a los padres a dar esta información. Hoy, muchos padres adoptivos son los que se preocupan de conocer las circunstancias exactas en las que se produzco el nacimiento y posterior cesión de su hijo, para tener toda la información en la mano el día en que su hijo esté preparado para preguntar y querer saber. Hoy se reconoce que la separación de la madre natural ha dejado una huella - una herida primal - en el bebé adoptado, por pequeño que este fuera en el momento de la adopción.


En mi época la adopción era la segunda opción cuando la pareja no podía concebir de manera natural. Cuando un hombre y una mujer se casaban, ser padres era algo automático y obligatorio. Las mujeres tenían que ser madres ya que para ello eran educadas desde su más tierna infancia. Cuando ese hijo tan deseado no llegaba, no había más opción que adoptar. Pero lo más deseable era que la adopción pasara lo más desapercibida posible: que el bebé llegara recién nacido y que pasara por natural a partir de ese momento y para el resto de su vida. Se suponía que no tenía que tener ningún recuerdo de su cambio de padres y por lo tanto, en el futuro no tendría ninguna curiosidad ni ninguna necesidad de saber o contactar con su familia biológica.


Hemos de entender que en la época en la que se desarrolló esta actitud había un absoluto desconocimiento sobre la etapa primal del ser humano y su repercusión en la vida adulta. El término “periodo primal” lo acuñó Michel Odent en 1986 y se refiere a la etapa que cubre el periodo de desarrollo intrauterino, parto y primer año de vida extrauterina. Hasta el momento había una total ignorancia sobre el efecto que tendría esa etapa de nuestro desarrollo en nuestra vida adulta.


Se pensaba que el bebé no sentía, no pensaba y no recordaba. Se llegó al extremo de operar a los bebés sin anestesia, convencidos de su incapacidad para sentir dolor. El bebé recién nacido se veía como una hoja en blanco, sin historia previa, que todavía necesitaría unos meses para convertirse en un ser  “racional”. Con esta filosofía y falta de conocimiento sobre el desarrollo físico y psicológico del ser humano en esta importantísima etapa de su vida, no es raro que la idea de “herida primal”, recientemente expuesta porNancy Verrier (en 1993 fue la primera edición de su libro The primal wound. Understanding the adopted child), hubiera sonado a cosa de locos. Para llegar a aceptar este concepto han hecho falta muchos estudios en neurología, psicología y biología del desarrollo.


En este contexto, muchos de nuestros padres optaron por “ignorar” la adopción, llegando a extremos realmente absurdos, como en el caso de la típica pregunta en la consulta de un médico: “¿Tiene antecedentes de tal o cual cosa?” a lo que nuestros padres respondían sin ninguna duda “sí” o “no” dependiendo de sus propios antecedentes. Muchos padres incluso prefirieron no informar a sus hijos de su condición de adoptados: ¿para qué? No vieron ninguna necesidad. Muchos de estos hijos se han enterado de su condición de adoptados siendo ya adultos y por pura casualidad, como nuestro Enrique Vila. Otros lo hemos sabido siempre, pero hemos sentido esa necesidad de disimular nuestra condición, como si fuera algo “no tan bueno” como ser “hijos naturales”. Por mucha naturalidad que nuestros padres han intentado mostrarnos cuando hablábamos del tema o preguntábamos, siempre hemos sentido que no era algo de lo que ellos quisieran hablar, que se sentían incómodos, que mejor callar, olvidar y hacer como si no existiera.


¿Qué consecuencias tiene esta actitud? La principal, bajo mi punto de vista y por mi propia experiencia, es la creación del “falso yo”, perfectamente explicado por Nancy Verrier en su libro The primal wound. El adoptado necesita crear una personalidad que le permita integrarse sin problemas en su familia adoptiva. Aprende a camuflarse: hace suyos características y deseos que no lo son. Todos los hijos pasan una etapa de “diferenciación” natural y deseable, en su proceso hacia la independencia. En nuestro caso, por lo menos en el mío, intenté anular esta necesidad de “diferenciación” respecto a mis padres por el miedo a que mis diferencias pusieran en evidencia esa “gran verdad oculta” subyacente y dormida en mi interior que era mi desconocido origen biológico. Pero los humanos no somos camaleones y asfixiar así una personalidad tiene un precio.


Uno de los problemas principales está en la interpretación de todo el comportamiento conflictivo del hijo adoptado como consecuencia de su origen biológico y de su condición de adoptado. Esta interpretación no sólo la hacen los padres o la familia adoptante en general sino, principalmente, la hacemos los propios hijos. De esta manera se crea un sentimiento de vergüenza y culpa totalmente desproporcionado a la acción que lo genera. Ciertamente, parte del comportamiento “conflictivo” del hijo adoptado será consecuencia de todas las circunstancias que han rodeado la adopción, pero una gran parte será, simplemente, normal. Y la parte que es consecuencia de su condición de adoptado no lo será tanto por su herencia genética sino por el trauma de la separación - la herida primal al la que se refiere Nancy Verrier – y/o el estrés en el útero materno al que estuvo sometido como consecuencia de ser el producto de un embarazo no deseado, y/o las condiciones en las que tuvo que vivir hasta llegar a los brazos de su familia. Precisamente, los bebés adoptados nada más nacer, somos los que más hemos sufrido con esta mentalidad de determinismo biológico porque se ha ignorado completamente el efecto que el periodo primal tuvo en nuestro desarrollo, dejando como único responsable de nuestras características personales a la herencia genética.


A raíz de mi propia maternidad empecé a sumergirme en la nueva línea de investigación que suponía el periodo primal del ser humano. Estudios como el de Huttunen et al (Huttunen MO, Niskanen P. Prenatal loss of father and psychiatric disorders. Arch Gen Psychiatry 1978 Apr;35(4):429-31) que demostraban que un factor estresante afecta más al ser humano en su periodo intrauterino que en su primer año de vida extrauterina, llamaron fuertemente mi atención. Descubrí otros trabajos que demuestran el impacto de un embarazo no deseado en el feto y el posterior desarrollo de una psicopatología (Myhrman A, Rantakallio P, Isohanni M, et al. Unwantedness of a pregnancy and schizophrenia in the child. Br J Psychiatry. 1996 Nov;169(5):637-40), o el impacto que tiene la depresión durante el embarazo en el comportamiento social del feto en su vida adulta (Maki P, Veijola J, Rasanen P, et al. Criminality in the offspring of antenatally depressed mothers: a 33-year follow-up of the Northern Finland 1966 Birth Cohort. J Affect Disord 2003 May;74(3):273-8). Con estos y otros muchos estudios, ha quedado demostrado que el desarrollo del cerebro de una persona está fuertemente influenciado por el estado anímico de su madre durante el embarazo.


Se ha demostrado que la tendencia a desarrollar comportamientos antisociales y enfermedades como la depresión o la esquizofrenia, puede venir determinada no sólo por los genes (aunque, en ciertos casos, también) sino por el ambiente intrauterino en el que se desarrolla el feto. Muchos son estudios relativamente antiguos, pero ha hecho falta que alguien los recopile y los ponga en perspectiva para que podamos tener una idea general de un tema que ha sido sistemáticamente infravalorado durante años: la salud primal y su repercusión en la salud del ser humano adulto. (Si estáis interesados sobre el tema os remito a esta página web donde Michel Odent hace una interesante recopilación de estudios sobre salud primal en diversos ensayos). Creo que todos estos descubrimientos son especialmente importantes para nosotros porque podemos asumir que nuestra gestación ha sido - cuanto menos - problemática ya que, o bien somos hijos no deseados, o bien fuimos gestados en unas condiciones estresantes para nuestras madres biológicas.


Pero el periodo primal no concluye con el desarrollo intrauterino. Michel Odent da especialmente importancia en sus escritos a la influencia que el parto, su evolución y su medicalización, tienen a largo plazo en la salud del ser humano (Michel Odent, The long term consequences of how we are born. Primal Health Research. A New Era in Health Research. Summer 2006. Vol 14, Nº1). Si un parto natural no intervenido es de por si difícil (en las condiciones que se han dado y se dan en nuestra sociedad en los último siglos), en nuestro caso (bebés cedidos tras el parto) es prácticamente imposible.


Sólo tras parir a mis hijos he sido capaz de comprender un poco el trauma terrible que supone para una mujer parir a un bebé del que no será madre. Yo, gran defensora del parto extático, del parto como una experiencia sublime y única en la vida de una mujer, no puedo más que pensar que el parto de nuestras madres naturales debió de ser el infierno en la tierra porque en esas circunstancias sólo hay un sentimiento que predomina: dolor, dolor y más dolor. Si a eso añadimos el intervencionismo absurdo (como el hecho de dormir a la madre (sólo) en el momento del expulsivo para que no viera a su bebé) y el manejo duro e impersonal que sufrimos tras el nacimiento -privándonos de nuestra madre natural de manera brusca y definitiva- a la luz de las teorías de Odent, Chamberlain, Gerhard o Gutman, no podemos ignorar el efecto que todo esto ha podido tener en nosotros y en nuestro desarrollo posterior.


Según Odent, durante gran parte de la historia reciente de la humanidad el ser humano ha interferido en el momento justo después del nacimiento interrumpiendo toda la cascada hormonal que permite un “enamoramiento” entre madre e hijo y que determina, no sólo el apego instintivo de la madre por su bebé, sino también la capacidad de amar (amar al otro y amarse uno mismo) que tendrá en el futuro el bebé recién nacido. De esta manera se han conseguido individuos más agresivos y capaces de competir en sociedades cada vez más agresivas ( Michel Odent. La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad. Textos escogidos de Michel Odent, Ed. Obstare, 2007).


¿Qué repercusión puede tener todo este conocimiento para nosotros, hijos adoptados, bebés cedidos o abandonados? En primer lugar cuestiona claramente el determinismo biológico y esa creencia popular tan arraigada de “la mala semilla”. Incluso muy recientemente, amigos con los que he tocado el tema de la adopción, expresaban su preocupación de que el bebé adoptado tuviera una genética desconocida y potencialmente “mala”. Creo que todos estos estudios demuestran que muchas características que tradicionalmente se han considerado hereditarias, de hecho son el resultado del ambiente vivido durante la etapa primal.


¿Cuál es la diferencia? Pues que una cosa es pensar que un ser humano es intrínsecamente “malo” y otra muy diferente es ver que un determinado ambiente lo ha empujado a ello. Esto último deja la puerta abierta para producir un cambio, por mucho que un determinado ambiente “negativo” haya configurado las conexiones neuronales de una determinada manera, o haya desarrollado más o menos determinados centros cerebrales. Pongamos un ejemplo: un bebé adoptado que es realmente difícil: llora continuamente independientemente de lo que sus padres intenten hacer para calmarlo. Si la madre piensa que su hijo es así porque su madre biológica es una persona “problemática” y el bebé lo ha heredado, se siente absolutamente incapaz de cambiar una situación a la que el determinismo biológico hace imposible cualquier solución. Es posible que el niño ya quede tildado de “difícil” para el resto de su vida y que todo su comportamiento se interprete desde el punto de vista de “la mala semilla”.


Si en lugar de eso ella sabe que su bebé está exteriorizando el dolor que sufrió durante un embarazo no deseado y estresante, o en un parto traumático, o durante el abandono en el orfanato, o debido a la separación de su madre de acogida temporal, sabe que puede hacer algo por su hijo. Puede cogerle, quererle, trasmitirle su amor y su seguridad. Sabe que lo que ella haga tiene una consecuencia positiva en su hijo y, sobretodo, que puede contrarrestar esas primeras experiencias negativas de su pequeño. Sabe que, si bien el cerebro de su hijo sufrió durante su desarrollo las consecuencias de un periodo primal “estresante”, puede redirigir este desarrollo, desarrollo que sigue produciéndose porque los seres humanos somos los más plásticos de todos los mamíferos y nacemos prematuros precisamente para poder aprender, más que ninguna otra especie (Sue Gerhardt: El amor maternal. La influencia del afecto en el desarrollo mental y emocional del bebé, Ed. Albesa, 2008). Saber que su hijo no está determinado a ser conflictivo sino que un determinado ambiente le obliga en este momento a ser conflictivo, conlleva una gran diferencia a la hora de enfrentar el problema.


Desgraciadamente, la teoría de “la mala semilla” pertenece a una de las leyendas populares más arraigadas hasta nuestros días (aunque muchos al leerme ahora pongáis cara de “noooo, yo no creo eso”). Numerosos ejemplos en la literatura clásica (como Oliver Twist de Charles Dickens) o diferentes películas, mayoritariamente de terror (como La mala semilla del director y productor Mervyn LeRoy), han perpetuado esa idea del bebé que nace malo porque sus padres o antepasados son malos. Un pensamiento inconsciente que nos ha afectado a todos los adoptados en mayor o menor medida, condicionando nuestro desarrollo.


Afortunadamente la ciencia apunta en sentido contrario: Si bien es cierto que hay patologías claramente hereditarias y relacionadas con mutaciones en uno o varios genes, en la gran mayoría de los casos de comportamientos conflictivos y/o antisociales no es así. La selección natural no puede crear seres humanos “malos” porque esto iría en contra de su supervivencia individual y de la propia especie. La maldad no está inscrita en nuestros genes. Pero un determinado ambiente puede condicionar a un ser humano desde el mismo momento de su concepción a tener determinados problemas de salud físicos y mentales, a la vez que puede incrementar la probabilidad a que desarrolle comportamientos antisociales. Lo bueno de este punto de vista es que deja abierta una puerta al cambio y a la sanación, de manera que nuevas influencias positivas pueden compensar las anteriores negativas. 


¿Y como nos influye este conocimiento a nosotros, hijos adoptados? ¿Cuántos no hemos pensado en algún momento que la tristeza, ansiedad, rabia, odio…  y todo el arsenal de sentimientos negativos que hemos sentido en nuestras vidas no eran producto de unos genes o de una naturaleza “mala”? ¿Cuántos no hemos pensado que tal vez nuestros padres biológicos no eran de la misma “calidad” que los adoptivos, y por lo tanto nosotros tampoco estaríamos a la altura de nuestra familia? ¿Cuántas veces nos hemos sentido obligados a esconder todos los sentimientos negativos, todos esos comportamientos conflictivos porque los achacábamos a nuestros orígenes biológicos y no al desarrollo normal de una persona o a la expresión de un dolor verdadero y genuino que debe de ser reconocido?


Todo lo que he aprendido sobre salud primal me ha abierto los ojos y ha dado sentido a una gran parte de mi vida. Empecé a profundizar en el tema por mis hijos, pero al final la gran beneficiada por esto conocimientos soy yo misma porque me ha reconciliado con una parte de mi misma que trataba, infructuosamente, de sofocar. Para la mayoría de nosotros, nuestros padres han sido unos padres maravillosos pero, como bien dice María Barbon, ni han podido ni han sabido (porque nadie les ayudó ni les enseñó) ser buenos padres adoptivos.


Afortunadamente para las nuevas generaciones de adoptados, la mentalidad de la sociedad está cambiando. Desgraciadamente todavía quedan rescoldos de la vieja mentalidad determinista, como bien se ve en numerosas anécdotas que cuentan los padres adoptivos en la página de FB del grupo Sí, es negro/chino; sí, es mi hijo… y sí, me estás tocando los cojones, anécdotas que aunque en su mayoría hacen reír, también dan mucho que pensar.


Pero los nuevos padres adoptivos están mucho mejor preparados y se enfrentan a su maternidad/paternidad de una manera más abierta y sana. En muchos casos, la maternidad/paternidad adoptiva ya no es una mera sustituta de la biológica. Los padres adoptivos ya no sienten esa necesidad de equiparar su maternidad/paternidad con la maternidad/paternidad biológica como si esta última marcara un nivel al que la primera debe llegar (de lo que sea ese nivel). Ahora, cada vez más, la adopción es otra opción para formar una familia, con unas características propias que no se intentan ni ignorar ni obviar. Esto juega claramente a favor de los hijos, que podrán expresar abierta y totalmente su naturaleza, sus sentimientos y sus conflictos sin vergüenzas ni sentimientos de culpa.


Pero todavía no todo es de color de rosa. A mi entender, la legislación actual todavía ignora la importancia del periodo primal en la vida de una persona. Ciertamente poco pueden hacer para mejorar el estado psicológico de una mujer embarazada que ha decidido dar a su hijo en adopción (aunque todos los esfuerzos en mejorar las condiciones de estas mujeres, sobretodo en cuanto a la aceptación social de su decisión, serían bien recibidos). Pero todavía se puede hacer mucho para que los bebés recién nacidos estén cuanto antes en brazos de sus padres definitivos. Ya se que es muy difícil. Compaginar el derecho del bebé a permanecer con su madre biológica, con su derecho a estar cuanto antes con una madre que le desee y le quiera y le dé las condiciones necesarias para crecer sano en todos los aspectos, cuando la madre biológica no quiere o no puede, parece casi imposible. Pero habrá que hacer un gran esfuerzo. Porque hoy en día miles de bebés se pasan sus primeras semanas o meses de vida en familias de acogida y, cuando ellos ya han establecido el vínculo con su cuidador (tan fundamental para su supervivencia), son entregados a la familia definitiva, lo que debe de suponer un trauma terrible que hoy por hoy se ignora. Y porque miles de niños crecen en centros para menores ante la imposibilidad de la ley de quitar la custodia a unos padres que en realidad no se ocupan de ellos, por lo que sea, eso aquí da igual, pero lo que debe primar es el bienestar de los niños. 



*María Berrozpe es mamá de tres niños, doctora en Ciencias Biológicas, monitora de La Liga de la Leche y colaboradora de Tenemos Tetas.

CARTAS DESDE EL CORAZON DE CHINA(CONTACTO FAMILIA BIO Y ADOPTIVA)

Esta historia real como la vida misma tenemos que agradecer el hecho de compartirla con todos nosotros a la familia Mudd,que muy amablemente me ha autorizado a poder al día de hoy colgarlo en este blog para dejarlo al alcance de todos vosotros.Ha sido el trabajo de aproximadamente un mes más o menos,pero se ha logrado con exito que podais disfrutar tanto de la traducción gracias a Mar una expecial amiga,a Rosa otra amiga estupenda y a Silvia Lopez que muy amablemente a participado dedicando parte tambien de su preciado tiempo,ese tiempo que valoramos todos los que sabemos que gracias a estas personas luego podemos empaparnos de todo lo enriquecedor en torno a los orígenes de nuestr@s hij@s,porque nuestr@s hij@s crecen y a veces no nos damos cuenta hasta que a llegado el momento........un gracias muy especial a todos los que van por delante de nosotros y nos habren la puerta de su intimidad para cultivar nuestras vidas.Estas cartas son el acto visible de la unión y cruce de correspondencia entre dos familias.la familia adoptiva: familia Mudd(EEUU) y la familia biológica china.Adentraros en su lectura y disfrutar de ellas...........tras de ello ,esta gran familia me ha escritodando su beneplacito para despejar las dudas que os surjan y que ahora os podeis plantear....todas vuestras dudas,inseguridades,deseo de aprender de los que ya han pasado por ello etc........lo podeis plasmar ahora con vuestras interrogantes.Quien sepa ingles que me las mande en ingles y a su vez puestas en castellano tambien.Y quien sepa castellano pues que me las mande en castellano y se hará lo que se pueda,pero toda una seleccion de ellas las enviaré a la familia para que con su colaboracion nos responda como así se ha ofrecido.Luego las respuestas se colgaran en el blog para todos.Podeis mandar la informacion a las listas que deseeis y asi en el plazo de una o dos semanas las recopilo y las envio.El email: meiycarlaxiangrou@gmail.com Bueno os dejo con la lectura de las cartas:
Esta es la historia de la familia Mudd. Tengo su permiso para compartirla con otras familias adoptivas. Es algo largo y confuso, pero la mejor forma de entenderlo es leyéndolo en el siguiente orden. Tomaros unos 30-45 minutos en calma para leer las cartas según el orden:1.- introducción historia Ricki2.- cara a cara3.- Cartas en orden cronológico: 08/04/02-09/10/02-14/01/03-20/01/03-19/10/03-13/12/05-12/01/064.- El epílogo no tiene nada que ver con lo que es la historia en sí, leedlo si queréis. He telefoneado al padre adoptivo algunas veces desde que recibí su historia, sólo para hacerles algunas preguntas.Disfruta. Es una lástima que no se haya hecho una película sobre esta historia…
1ºPRIMERA:
(JiangNan nombre con el que la adoptaron,,, Mengting,, su nombre chino)China,, 08 de abril de 2002Queridos padre, madre y hermanas pequeñas de Qu JiangNan. Cuando he cogido el bolígrafo para escribir esta carta, siento que mi corazón se rompe, pero cuando pienso que puede ser leída por nuestra pequeña Mengting, nuestro miembro de la familia a quien más echamos de menos, me siento nerviosos y agradecido. Agradecido a los padres americanos de JiangNan. Gracias por haber cuidado de Jiangnan durante todos estos años. Mi pequeña Mengting, puedo decirte ahora que somos tu familia más directa desde el moemtno en que naciste, tu madre y tu padre biológicos y tus abuelos te han amado mucho. No sé si te acordarás, pero tenías un apodo, RongRong,, "como una rosa". Este nombre viene de tu abuelo. Cuando tenías 3 años, una de tus tías te dio el bonito nombre de MengTing. Los miembros de tu familia en Chian son, tu madre y padre biológicos, tu hermano de 9 años, tus abuelos, dos tías (por parte de tu padre) y sus hijos, tus pequeños primos. Todos los miembros de tu familia china te aman profundamente, pequeña Mengting. Te echamos de menos dia y noche y esperamos tu felicidad en la lejana América. Esperamos que seas una buena estudiante para que tengas un buen futuro. Nos gustaría recordarte que no debes malgastar tu tiempo en pensamientos de tus orígenes y dejes de lado tus estudios. Tu familia de origen te echará de menos para siempre. Mi pequeña TingTing, por escucha las palabras de tus padres americanos. Debes saber que cada días de tu vida estás disfrutando del amor y del cuidado desinteresado de tus padres americanos. Ellos te han cuidado durante estos años que es mucho más de lo que tu familia de aquí te ha ofrecido. Nos sentimos apenados y culpables, por eso esperamos que en ese país extranjero tan lejano, seas una obediente y agradecida hija. Tu felicidad y tu salud es el más grande alivio para tu familia de china.Al padre y la madre de JiangNan:Sentimos la profunda necesidad de expresaros nuestro agradecimiento en nombre de su padre y madre chinos, y todos los demás familiares. Por favor acepten nuestra más sincera gratitud. Os agradecemos que hayáis tratado a la pequeña JiangNan como vuestra propia hija, con amor y cariño durante tantos años y esperamos que la pequeña JiangNan pueda crecer bien gracias a vuestro amor. Tenemos una petición para vosotros.. esperamos que el próximo 14 de marzo del calendario Chino, que en vuestro calendario es el 26 de abril de 2002, celebren el cumpleaños de nuestra pequeña Qu JiangNan… ella tiene ahora 10 años. Estamos tan lejos de ella ahora que sólo podemos desearle un muy feliz cumpleaños. Le deseamos felicidad para siempre,, amor para siempre, que nunca tenga preocupaciones y crezca con buena salud.. ese es nuestro deseo eterno para la pequeña JiangNan. Tambien deseamos a los padres felicidad en su vida y en su relación.Por favor, exprese nuestros respetos a sus otras hijas y a los amiguitos de la pequeña JiangNan. Aquí tiene mi número de teléfono………………Familia de Qu JiangNan..Wu Jingcai,, padre biológicoWest Nanhu Jiangxi Province,,, CHINA

2º SEGUNDA
09/10/2002,,, AMÉRICA
Es nuestro deseo que toda su familia goce de buena salud, felicidad y que tenga éxito en todo lo que hace. Nosotros estamos bien y somos felices. Nuestra vida es muy ajetreada sacando adelante a 4 hijos. Como ya sabe, hemos adoptado 3 niñas de China. En Julio hemos completado la adopción de nuestra cuarta hija. Ella es de Vietnam y tiene 14 años. Nuestro día a dia ha estado muy ocupado enseñando a nuestra nueva hija a hablar en ingles y ayudándola a aprender los usos y costumbres de vivir en nuestro país. Nuestras culturas son muy diferentes. De la misma forma en que hemos tenido contacto con la cultura china por nuestras hijas chinas, estamos ahora con el aprendizaje de la cultura vietnamita. Es muy interesante ver a nuestra familia como avanza con los cambios introducidos en nuestro hogar, asi como la cultura y comida de china y Vietnam. Mi mujer ha llegado a ser muy buena con la cocina China. Ahora también está aprendiendo a preparar cocina vietnamita. Como, por motivo del trabajo de mi mujer, ella trabaja algunas tardes por la semana, me toca a mi preparar las cenas 3 o 4 veces a la semana. Es una lástima, pero yo no estoy especializado en comida china o vietnamita, con lo cual esos dias cenan comida americana. Todas quieren ayudarme a cocinar, y como somos tantos, debemos turnarnos. Ellas tambien me ayudan a limpiar la cocina y fregar los platos después de cenar. Estamos muy orgullosos de JiangNan. Ha conseguido plaza en un programa escolar para niños académicamente avanzados. Ella disfruta con sus estudios y lee muchos libros. Les hemos incluido algunas fotos con esta carta.Hay un hecho importante que deseo comentarle. Antes de que hubiéramos recibido su primera carta, y que hubiéramos sabido que Vds eran los padres biológicos de JiangNan, hemos estado tratando de encontrar a su familia biológica. No queríamos causar ningún problema a la familia bio si la encontrábamos, por eso preguntamos a la autoridad local sobre qué harían si encontrábamos a la familia bio. Nos prometieron que el gobierno no estaba interesado en causar problemas o penalizar a familias cuyos hijos hayan sido adoptados después de abandonarlos. Por supuesto sabemos que Vds no abandonaron a JiangNan y que intentaron llevarla a un hogar donde pudieran tener contacto con ella, pero es importante para nosotros saber si Vd quiere que esta información sea secreta. Encontrar a los padres biológicos de un menos adoptado en China es extremadamente raro,, es bastante inaudito!! Hemos compartido el hecho de nuestro contacto con Vds con otras familias que han adoptado en China. El interés ha sido grande. Por supuesto no hemos facilitado detalles como nombre, o ciudad donde viven. Nunca lo haríamos sin su permiso. Un padre adoptante con el cual hable, hace películas. Estaría muy interesado en hacer un documental sobre JiangNan encontrando a su familia bio en China. Hacer la película implicaría grabar a JiangNan reuniéndose con Vds durante una visita a China. No haríamos la película si Vds no se sienten cómodos con la idea. La película nunca seria mostrada en China. También sería posible ocultar su identidad si así lo prefieren. La persona que haría la película está intentando conseguir el dinero necesario para llevarlo a cabo. Si encuentra patrocinador para hacer la película, el patrocinador pagaría nuestra visita a China. Hacer este viaje es muy caro. Nos llevaría algunos años ahorrar el dinero suficiente si tuviéramos que viajar por nuestra cuenta. Hacer la película permitiría que la visita fuera mucho antes porque el viaje no lo pagaríamos nosotros. Existe la posibilidad de que no se consiga sponsor,, si esto ocurre, tendríamos que esperar unos años y ahorrar el suficiente dinero para el viaje. Esperamos nos envíen una foto de primer plano de cada uno,,, JiangNan desea tener una foto para ver la cara de sus padres,, es importante para ella. Vuestra familia americana, que ansía recibir otra carta vuestra…. Bill Mudd, padre americano de JiangNan

3º TERCERA

14 de enero de 2003Queridos y respetados padres americanos de Mengting,, querida hija Mengting y hermanas pequeñas… Les deseamos felicidad y unión a toda la familia. Esta es una tardía carta familiar que esperamos traiga felicidad a todos Vds. En la provincia de Jiangxi, China, en la ciudad de Jiujiang es invierno. Hoy la temperatura varia entre 5 y 12ºC. Hace sol. El invierno todavía durará 2 o 3 meses más. La temperatura más baja puede llegar a -2ºC.. el clima es bastante agradecido en este lugar. Es un clima muy similar al de la ciudad e Yi, en Shanghai. ¿Cómo es el tiempo donde viven ustedes? Por favor, abríguense cuando salgan,, cuídense de resfriados. Mengting,, tu hermano pequeño Wu Chao ahora sabe que tiene una hermana y está emocionado. Le cuenta a todos que tiene una "hermana americana". Cada vez que lo veo hablando de ti, deseo conseguir todo el dinero para hacer que os conozcáis cuanto antes. Tu hermano pequeño Wu Chao es un niño cariñoso, travieso e inteligente. Está en 2º grado (nació el 30 agosto 1995). Sus notas son muy buenas en la escuela. Se pasa todo el dia jugando por los alrededores. Le vistes ropas limpias por la mañana y por la tarde regresa todo sucio, pero aún así escucha a sus padres, es honesto y nunca miente. Sin embargo nuestra hija, pequeña Mengting, está en el extranjero, y nosotros como padres de nacimiento,, siempre lo lamentaremos, pero ahora puedo mirar tu preciosa foto cada dia. Esto añade mucha calma a nuestros corazones culpables. Mengting,,a pesar de recibir tus cartas y fotos con frecuencia, hay veces que no puedo parar mis lágrimas, aunque ahora son lagrimas de felicidad, ya no de culpa. En mis ojos eres un bebé que siempre lloraba… Mengting, tengo buenas noticias,, tu madre desde que tiene noticias tuyas está mucho más feliz y más guapa. Esta es tu gran contribución. Hemos sabido que te gustan los trajes tradicionales chinos,, hemos buscado por toda la ciudad pero no hemos encontrado el color lavanda que quieres. Contrariados como estábamos decidimos hacerte un traje color "rojo felicidad". Creemos que te gustará. Hemos comprado tambien muchos libros y cuadernos, son para que los compartas con tus hermanas. Espero que les gusten. El gran lazo rojo llevará fortuna a tu hogar. Tu madre se pregunta si la ropa te servirá, si no es asi nos das tu talla en la próxima carta. Tu madre te ha hecho otro para ti, pequeña Mengting ahora puedo decirte que ella es modista. Más adelante, si tus padres americanos o tus hermanas queréis algún vestido, podéis decírnoslo. Haremos lo posible para que sean los mejores. O, si necesitais algo especial, por favor, pedidnoslo. Finalmente, un poema asiático para Mengting:La luz de la luna está al lado de mi camaSospecho que hace frío en el sueloArriba en el cielo, suspendida, la luna brillaAbajo, en la tierra, alguien ha perdido su hogar….Te deseo en la distancia dulces sueños…Papá Wu Jingcai, mamá Xu Xianzhen y el pequeño Wu Chao…

4º CUARTA

Querida familia: Recibimos tu carta.Ya sabemos que no tenéis mucho trabajo y que la vida no es fácil para vosotros tampoco.La vida no siempre es justa.Aunque estamos en el mismo mundo ,parece que vivamos en mundos diferentes.Podemos escribirnos cartas y hablar por teléfono pero no nos podremos ver en años.Debería de haberos escrito esta carta hace mucho tiempo ,pero las inundaciones nos ha destrozado la casa.Todo el moviliario está estropeado ,las ropas desgarradas,la casa rota y el suelo lleno de basura.Intentamos durante 5 dias sacar el agua fuera.Solamente nosotros ,una pareja de ancianos vivimos en esta casa semi en ruinas.Mi hijo y la mujer viven en casa de otra persona.El govierno nos ha dado 4000 yuanes,300 gramos de arroz ,dos mantas de algodon y algunas ropas viejas.La carta anterior que os escribimos era cuando justo nuestra casa estaba inundada.Estabamos bastante confundidos durante esos días.Estábamos enfadados con el govierno.Escuchamos lo que decía en la casa del vecino.mi nieta de 2 años ha adelgazado mucho y no se atreve a dormir en casa todavía.Ella siempre dice que la casa se caerá.Alguien en su día nos ayudó a construir la casa hace menos de 20 años.Nuestra familia de 4 miembros ha vivido en la casa durante 18 años.Nuestro sacrificio se ha reducido a restos y suciedad.Nos hemos convertido en gente sin pensamientos ,nuestro corazón se ha enfriado.Algun amigo nos ha escrito para preguntarnos cómo estabamos y le contesté pero no recuerdo qué era lo que nos preguntaba.Ahora me apetece levantarme por las mañanas.Tal vez haya momentos en que tenga que disculparme con vosotros.Tengo que aclarar esto.Se que el pagar el correo y el colegio de Xiaorong no es fácil para vosotros tampoco.pero sólamente nuestro hermano y nuestra familia lo sabe.Nadie más lo sabe.cuando vinisteis y nos distéis dinero no lo mantuvimos en secreto pero tampoco dijimos mucho al respecto.Da igual lo que la gente diga ,el dinero todavía está en el banco.no podemos gastar más ,no importa lo pobres que seamos.Sabemos que la gente cotilleará a nuestras espaldas.Los padres de Mengting estarán oyento los cotilleospero hasta ahora no han sido capaces de reconocerlo.Han hechado a la hermana pequeña del marido,se ha llevado lo que le gustaba del maquillaje que nos mandaste,se llevó las fotos que le gustaban de las que nos habñiais mandado.lo sentimos mucho pero para mantener la privacidad de la hermana pequeña de nuestro amigo ,nunca ios dijimos nada ,ninguna verdad...pero ahora os vamos a contar la verdad.En el calendario Chino,el 12 de Enero,cuando Mengting tenía 5 años,nuestra amiga,bueno la amiga de nuestra hija trajo a su quinta hermana y nos preguntó si podiamos adoptar un crío.Por aquel año yo no tenia muy buena salud y Xiaorong estudiaba en casa de mi hija.Tengo a dos niteos pequeños conmigo y mi hija no podia quedarse con nosotros por mucho tiempo ya que era mucho trabajo para mi sóla ,sumando también los dos crios pequeños.Quién puede manejar esto?Yo no puedo prometerlo de ninguna forma.Pero la amiga nos ha conocido durante 10años y sabe que somos gente buena y tenmos mucha paciencia con los niños.O puede que su familia hablarían del tema durante tiempo sobre lo que nos iban a pedir y que haríamos.Al principio no les prometimos nada.Mas tarde otro dí estvimos hablando con un hermano que es soltero.Le presentamos a la niña como adoptada,porque así si está registrada puede cuidar de él más adelante.Estaba preocupada por mi hermano ,por eso hablé con ello y les dije que primero registraría a la niña y luego me la llevaría.Pero ellos querían enviar a la niña dos dias despues.Nos lo rogaron y sus suplicas nos hicieron imposible rehusar el hecho.Los padres de la niña nos prometieron que no reconocerian a la niña.no abandonarian nuestra casa y se irían a la suya hasta que aceptaramos quedarnos con la niña.No podiamos escaparnos de ellos sabiendo que la niña era inocente...la niña no tenia ningún sitio donde vivir.Más trde se lo prometimos.El 16 de Enero mi hija y yo llevamos a nuestro nieto a la casa de los amigosEl día 17 de Enero fuimos a la casa de la quinta hermana y la madre nos dice que vayamos a la gran carretera pública en Quzhou para llevar a la niña.La llevamos.Dijimos a la gente que habíamos recogido a la niña en la estación del tren.la niña y el gran hombre se llevaban muy bien.Mi hermano le compraba comida e incluso a veces dormían juntos.Le llamaba papá y ami tía.Pasaron 3 meses.No nos separábamos de la niña durante el día y la noche.Alguien denunció a la policía que la niña era la hija ilegal de mi hija.El 5 de Junio el gobierno se llevó a la niña.La misma tarde ,anduve más de 50 li( millas chinas) hasta la casa de la amiga.le dije quele había pasado algo a la niña.Al día siguiente,me pidieron que volviera y trajera de vuelta a la niña.Me fuí a casa y pregunté a un amigo información que viniera del gobierno sobre la niña .Al día siguiente mi amiga vino con la tercera hermana,vió que no estaba la niña y me ordenó que la cojiera inmediatamente.Daba igual el método que quisiera usar pero la niña tenia que volver.Por la tarde mandé les mandé a pequeño Hunan.De repente oi que alguien dijo que el 5 de Gong Shishui Fan Zhiying2003, January 20th

5º QUINTA

Queridos padres de Mengting en América;Siento mucho que esta carta se haya retrasado hasta ahora.He estado muy ocupada con el negocio y no he revelado estas fotos hasta ahora.De echo cuando recibimos tu carta y vimos las fotos que me mandaste nos sentimos aliviados y muy afortunados.Toda la familia nos sentimos muy felices.Aliviados porque nuestra pequeña desaparecida había sido encontrada y que está tan preciosa y bonita.Lo más importante es que va muy bien en el colegio y tiene muchos hobbies.Afortunados porque la pequeña Tingting tiene una familia tan buena.Estoy segura que algún día nos volveremos a ver.Creo que Mengting no le hubieran ido las cosas tan bien si vosotros no le hubierais cuidado.En las fotos se la ve tan linda y feliz.Parece una niña verdaderamente feliz ahora.Esto nos hace sentirnos felices y aliviados.Hemos tenido esta gran piedra en el corazón pero ya está superado.Por eso,familia de Mengting en America,nuestra familia en noimbre de Tingting nos gustaría expresaros nuestro agradecimiento.Gracias por haber estado cuidando a mengting tantos años,me siento feliz por su parte porque os tiene como padres.En vuestra carta mencionasteis la vista de Mengting.Es miope.Por favor díle que se cuide la vista.su madre biológica ha llevado gafas gruesas durante mucho tiempo y ha sufrido de miopía mucho.Ella debería de saber que tiene que protegerse los ojos cuando ve la tv o cuando está jugando.Debería acordarse de esto cada minuto y dejar descansar la vista un poco.Se lo repetía mucho pero no podía hacer nada para ayudar.Mengting es traviesa,cabezota ,lista y tiene un carácter dificil de manejar.Me puedo imaginar que no presta atención a los consejos pra que se cuide la vista.Por eso lleva gafas ahora seguro.Sólamente puedo deciros que depende de vosotros que los padres de Mengting se acuerden de ella.mencionaste en la carta que haréis un álbum de fotos de Mengting y que me enviaréis una copia.Nos sentimos muy felices por ello.Solamente nos arrepentimos de no haberle sacado fotos cada año a Mengting cuando era pequeña.Cuando era pequeña vivió en diferentes familias.No era apropiado para nosotros sacarle fotos.Nunca imaginé que estaríamos en cada punta del mundo cada una.Si hubiera sabido que ibamos a estar tan lejos una de la otra,hubiera hecho todo lo posible por haberla dado unos estudios.Si de momento podríamos tener un album de fotos de ella..Con esta carta te mando una foto cuando tenía 100 días.Espero que esto ayude para quitarme parte de la pena que tengo dentro.Hoy hemos revelado la pelicula.Mi marido y yo estamos haciendo negocios fuera de nuestra ciudad.Estamos distribuyendo una marca de leche en Jiujiang.El negocio está en la fasa de inicio.Como la forma de vida de la gente china ha ido mejorando rapidamente en estos tres años,creo que el negocio prosperará bien.Ahora que hemos sabido de vosotros.,nosotros como padres bios trabajaremos incluso más duro.Espero que un dia no lejano podamos ir a America o ganar suficiente dinero para ayudaros a vosotros en America.Esto recomforta mi consciencia.Espero conoceros pronto ,pareja amable , a vosotros y a vuestros hijos.Tambien quiero agradecer a Yi por traduciros por teléfono y en la carta y os deseamos que vuestra 9ena adopción tenga éxito.Hablaremos pronto.Os deseamos que seáis felices y mucha saludlos padres de Mengting.Pd el pequeño Wuchao (hermano pequeño de Mengting) está aprendiendo Inglés.

6º SEXTA

Querida pequeña Mengting, ¿Cómo estáis? Feliz año nuevo. Espero que hayáis empezado bien y felices en este nuevo año. Desde que te marchaste de Jiujang, hace medio año, el tiempo ha pasado muy rápido. Durante este medio año te hemos echado mucho de menos. Por muchas razones no te he enviado ninguna carta, quizás estés triste. Querida hija, lo siento muchísimo. Te echamos mucho de menos, también tu hermano pequeño, Wu Chou. Dice que él ha visto en ti todos sus sueños. Imagina que vuelves a China otra vez. He intentado escribirte una carta varias veces, pero por muchos motivos no he sido capaz de hacerlo. Pequeña Mengting, por favor créeme cuando te digo que tu padre, tu madre y tu hermano de China te echamos de menos. Tras muchos años separados, volver a encontrarnos hace que me sienta triste y feliz al mismo tiempo. Sólo podemos dar las gracias a tu padre y a tu madre de América porque la vida te devuelve lo que das. Si quieres a otras personas, otras personas te querrán. Debes recordarlo. Después de encontrarnos en la estación de tren de Jiujang el primer sentimiento que tuve es que no habías cambiado, sólo estabas más alta. Tuve la sensación de que no sabías cómo enfrentarte a la situación, como un pequeño pájaro que vuelve. Estábamos tristes y felices. Al volver a casa lo primero que pensé es que en esta nueva casa hay una habitación para ti. Yo era muy activo cuando era joven y a tu madre le encanta cantar y decir lo que piensa. Tras varios días contigo nos dimos cuenta de que eso mismo te ocurría a ti, mucho más incluso que a Wu Chu. Tu hermano tiene el mismo carácter que tú; le gusta estudiar y los deportes. Él no me escucha cuando le hablo. Tiene muchas ideas. Es travieso. Sus resultados en el colegio son normales. Espero que tú puedas hacer muchas cosas y que seas una buena chica. Tras varios días juntos nos dimos cuenta de que eres encantadora, activa, competitiva, comprensiva y perceptiva. Nosotros, tus padres y tu hermano de China te querremos siempre. Tu madre y tu hermano me dijeron que no querías subirte en el avión cuando te marchabas. Sabemos que tú también nos quieres. Tu hermano lloró mucho la noche que te marchaste. Él únicamente repetía "quiero que vuelva mi hermana". Tu madre y yo trabajamos muy duro para ganar dinero y poder hacer que Wu Chou tenga mejores estudios y esperamos poder también hacer algo por ti, como padres. Creemos que tu hermano y tú seréis personas de provecho para la sociedad. He escuchado que tu padre de América ha sido operado con éxito. Espero que seas muy comprensiva. Debes saber que la salud de tu padre no es muy buena y que tiene que trabajar duro. Debes ser buena y cuando tus padres te necesiten, lo primero que debes hacer es ayudarles. Tu hermana Rebecca es adorable. Tus padres chinos la quieren también a ella. Antes de que se encuentren a sus padres chinos, dile que en China la queremos como si fuéramos sus padres. Lacey nos impresionó. Nos dio una muy buena impresión. También tus hermanas Veronica y Dani Linh, ambas buenas chicas. Espero que estés bien y feliz en los EEUU. También espero que sepas cómo tratar a los otros con ternura y amor. Nada más conocernos supe que tu madre americana es una buena madre y que tanto ella como tu padre tienen un buen corazón. Si no mencionamos el pasado, cuando eras pequeña, podemos decir que eres una chica afortunada. Debes entenderlo así. Creemos que ha sido lo major para tí. Enviamos té para tu madre y tu padre. La ropa y los pañueños son para tu padre y para ti. No sé si te gustarán o no, pero por favor, aceptalos. Feliz año nuevo .Tu padre y tu madre de China 13 de diciembre de 2005

7º SEPTIMA

1 de diciembre de 2006
Querida familia Americana de Menging, Nuestra querida hija Mengting, te echamos mucho de menos. Muchas gracias por dejar que MengTing vuelva a vernos a Jiujiang en verano. Mengting parece sana y saludable. Nos trae buenos recuerdos. Hace aproximadamente un año ahora. Me gustaría que supieran que nos encantó verles en Jiujiang. Me gustaría que supieras que tu madre es una mujer china tradicional. Ella no pudo atender a tu familia cuando estuvisteis aquí. Ella trabaja duro para ahorrar todo el dinero que puede para tu familia. Si hace algo que siente mal a tu familia, te pido discupas de su parte. Ella os quiere mucho.Nuestro negocio sigue siendo el mismo. He comprado otra franquicia de una compañía alimenticia en Henan. Estamos en los comienzos y no es fácil, pero he decidido ahorrar todo lo posible para enviar a tu hermano a América a la universidad. Así también podrás pasar más tiempo con él. Tu madre se ha mudado a NanChang para llevar una lechería. Yo dejé mi negocio en Jiujiang a mi sobrino, el primo de Wu Chao. Él se encarga del negocio y cuida a QWu Chao en Jiujiang. He contratado un profesor de inglés para que haga hincapié en este idioma. Está haciendo grandes progresos. Esperamos que nuestra hija pueda hablar chino algún día. Esperamos que nuestra querida hija pueda tener una vida saluzable y que crezca rápido. Les deseamos también un feliz año nuevo. Enviamos unos pequeños obsequios para tu familia. Esperamos que les gusten. Tu padre chino, Wu Jin Cai, tu madre china Xu Xian Zhen y tu hermano Wu Chao. PD. Nos hemos mudado a la casa de al lado.

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